Cómo las firmas tecnológicas integran a la mujer
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Cómo las firmas tecnológicas integran a la mujer

Grandes empresas, tomad nota sobre cómo las startups integran a la mujer

Fuente: El Mundo – 25 de abril de 2016

Aunque todavía son pocas, las emprendedoras de firmas tecnológicas no están discriminadas por su sexo

En entornos tan dinámicos, nadie juzga a nadie por su sexo, la valía, por fin, es lo que cuenta

«El equilibrio es diario». Sacar tiempo para ser (buena) madre y (buena) profesional, superar los prejuicios de los «dinosaurios» que aún se esconden en grandes despachos, promocionar en las mismas condiciones que el compañero encorbatado que se sienta en la mesa contigua y cobrar lo mismo que él, claro. Las mujeres son maestras en el arte del funambulismo. Y las que se mueven en el ámbito tecnológico, bien podrían recibir el Doctorado Honoris Causa.

Pero en esta oscuridad surge un nuevo fenómeno que arroja luz, ilusión y esperanza: el de las ‘startups’ tecnológicas fundadas por mujeres. En el entorno del emprendimiento, las personas tienen «una mentalidad más abierta, están acostumbradas a trabajar con ideas nuevas y no sienten miedo al riesgo». «Esa forma de pensar beneficia a las mujeres», argumenta la CEO de BitBrain Technologies, María López. Esta licenciada en Matemáticas, doctorada en Ingeniería Informática, con un MBA (que estudió mientras estaba embarazada) y especialista en neurociencias, reconoce que la situación es «diferente» en ámbitos más tradicionales. «Cuando alguna vez he tenido que reunirme con un gran cliente, sí que me he sentido más juzgada», admite. Pero ni antes ni después.

INNOVADORES ha conversado con cinco emprendedoras tecnológicas españolas. El sentir es común. No se sienten, ni se han sentido nunca, discriminadas. Son expertas en ámbitos clásicamente masculinos como la aeronáutica, la electrónica, la mecánica o la informática, pero aún así se les trata con respeto y admiración. «Las ‘startups’ son más flexibles», explica la fundadora de Skylife Engineering, María Ángeles Martín. «Tienen que ser más eficientes que una empresa tradicional, por eso nadie se fija si detrás hay una mujer o un hombre, lo que la gente busca es que sean capaces de resolver un problema», argumenta esta licenciada en Física, doctora en Ingeniería Electrónica y profesora de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Sevilla. «En sectores tecnológicos, las personas son muy profesionales», puntualiza la CEO y cofundadora de Orbital Critical Systems, Ascen Cruchaga.

«En este mundo, las diferencias no están en el género, sino en la personalidad», indica la fundadora y CEO de Cool Everywhere, Paola Fatás. «Cuando vas a negociar con grandes proveedores, tienes que dar seguridad», añade esta doctora en Química. Una opinión que comparte la cofundadora y COO de Emotion Research Lab, Alicia Mora. «Nuestra problemática a la hora de emprender en tecnología no ha sido de género, sino de explicar una herramientas muy disruptiva que cambia un paradigma por completo», indica esta ingeniera industrial. Y ese reto es igual tanto para hombres como mujeres que se inician en el emprendimiento tecnológico.

La misma situación se repite de cara a posibles inversores. ¿Tienen que demostrar su valía con un esfuerzo extra? En absoluto. «Si te acredita tu pasado científico, los inversores confiarán en ti en la parte técnica», subraya Fatás. Mora, que tiene abierta una primera ronda de financiación, tampoco ha notado ninguna diferencia de género. De hecho, puntualiza que «aunque muchos fondos de inversión están dirigidos por hombres, cuentan con muchas mujeres analistas».

Incluso hay casos donde la diferencia de género ha sido positiva para la promoción de sus empresas. «La compañía ha recibido mayor visibilidad porque soy mujer», señala Cruchaga. «La sociedad está más sensibilizada y políticamente es conveniente tener a mujeres en reuniones de alto nivel», apunta esta ingeniera industrial mecánica.

Y si en las grandes empresas la conciliación es una de las grandes barreras para la mujer, ¿ocurre igual en las startups tecnológicas? Aunque las cinco emprendedoras comparten que es «posible» ser emprendedora con tener vida privada, tiene sus ventajas y desventajas. En el lado positivo de la balanza, está la autogestión del tiempo. «Si un día mi hijo se pone enfermo, puedo quedarme a trabajar en casa sin rendir cuentas a nadie, pero sería muy distinto si trabajase en una multinacional», explica López. En la cara opuesta de la moneda está la responsabilidad. «Es muy difícil desconectar», reconoce. Por eso, recomienda «sacar tiempo de calidad» para disfrutar de la vida privada.

Valor diferencial

Las compañías con al menos un 30% de presencia femenina en altos puestos ejecutivos obtienen un 15% más de beneficios, según un estudio del Peterson Institute for International Economics. Y es que las mujeres tienen mucho que aportar. «Gestionando llevamos la delantera, lo hacemos dentro y fuera del trabajo», dice Cruchaga. «Al final, la casa es una empresa», coincide Mora. López resalta la empatía, imprescindible en un entorno tecnológico con una «corriente muy fuerte hacia la customización de la experiencia del usuario». «En el diseño de un producto o servicio cada vez se intenta más ponerse en la piel del cliente y las mujeres estamos programadas para ello», destaca.